Enero avanza sin prisa, marcando el regreso a la rutina y recordándonos que no siempre es fácil retomar el ritmo. Entre agendas que vuelven a llenarse y días que se sienten distintos, surge el Blue Monday, identificado culturalmente como uno de los días más melancólicos del calendario, como una invitación simbólica a detenernos un momento, observarnos y conectar con lo que estamos sintiendo.Más allá de etiquetar un día como triste o negativo, este momento invita a mirar hacia adentro con mayor empatía. A reconocer que no siempre es necesario estar bien, que el cansancio emocional también forma parte de la experiencia humana y que permitirnos sentir, sin juicio, es una forma profunda de autocuidado.En los días en los que el ánimo se siente más bajo o la motivación se diluye, los pequeños rituales cobran un valor especial. Rodearnos de estímulos que transmiten calma, una luz suave, hacer una pausa consciente, reconocer un aroma familiar, puede transformar por completo la experiencia del día.

Aromas que acompañan, calman y abrazan

Hay días que no piden soluciones, sino acompañamiento. Crear un entorno amable —a través de la luz, los sonidos o los aromas— puede convertir lo cotidiano en una experiencia sensorial reconfortante. Son pequeños ajustes que nos ayudan a sentir mayor calma y presencia.
Encender una vela con notas cálidas, suaves y envolventes —como la combinación de lavanda y vainilla— crea un ambiente que invita a la calma. Ese instante en que la llama parpadea y el cuarto se llena de aroma puede convertirse en una oportunidad para respirar profundamente, detener la agenda mental y simplemente ser.


El olfato tiene una conexión directa con la memoria y las emociones. Despertar sensaciones de ligereza, frescura y equilibrio es lo ideal para quienes buscan crear un ambiente de paz y conexión consigo mismos, Ekos Frescor Pitanga Preta de Natura, se inspira en ingredientes de la biodiversidad brasileña, con sus notas frutales de pitanga negra, hojas de pitanga y rosas, un aroma que se siente limpio, natural y cercano, que se convierte en un refugio sensorial que acompaña a lo largo del día.

Por otro lado, las flores tienen un lenguaje propio. Un ramo de jazmín o manzanilla no sólo ilumina una habitación, sino que libera una fragancia que puede elevar el ánimo y conectar con un paisaje emocional más sereno. Tocar los pétalos, observar sus formas, oler su frescura… son gestos que nos devuelven al aquí y al ahora.


Un aroma por la mañana que despierta suavemente, la fragancia de flores frescas que llena un espacio, o la luz y esencia de una vela al caer la tarde: pequeños rituales que apuntalan lo emocional y lo vivencial.El Blue Monday también abre la conversación sobre la importancia de normalizar las emociones y priorizar la salud mental. Sentirse cansado, vulnerable o con menor energía no es un fallo personal, sino una señal de que el cuerpo y la mente necesitan atención.

Escuchar esas señales, permitirnos sentir y apoyarnos en pequeños rituales sensoriales, como el poder de un perfume y otros aromas, nos recuerda que incluso en los días grises, existe un espacio para la calma, la presencia y el bienestar.

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