Especialmente cuando se trata de movimiento, motivación y bienestar, nuestro año suele venir acompañado de propósitos y nuevas intenciones. Retomar el ejercicio, mantenernos activos o simplemente mover el cuerpo de forma constante se convierte en una meta común que va más allá de la disciplina: es una forma de sentirnos fuertes, saludables, presentes y en equilibrio.Entrenar, caminar, correr, bailar, o practicar alguna actividad física despierta emociones e implica energía y constancia. Disfrutar del movimiento significa escuchar al cuerpo, sentir su esfuerzo y reconocer sus límites, pero también darle el cuidado que necesita para recuperarse y conseguir ese espíritu de bienestar. Porque activarse no termina cuando realizas los últimos estiramientos de la rutina, continúa en los momentos de calidad con unx mismx que le siguen.

Moverte, disfrutar y recuperar

Después de un entrenamiento intenso en el que las emociones se dispararon, el pulso se aceleró, y la diversión y el movimiento tomaron lugar, el cuerpo agradece una pausa consciente. Un momento para relajar los músculos, respirar profundamente, soltar todas esas cargas emocionales y reconectar contigo.¿Y qué mejor manera de hacerlo que con una rutina de baño? Más que un hábito diario, es la oportunidad perfecta para crear un ritual de recuperación en un ambiente lleno de aromas y texturas.

Rutina de baño para después del ejercicio

Paso 1: Espacio para recuperar tranquilidad


Una ducha tibia ayuda a relajar los músculos y marcar el cierre de la actividad física. Utilizar un jabón líquido o en barra con un aroma envolvente, como el jabón de tocador en barra de Ekos Maracuyá de Natura, permite limpiar e hidratar con suavidad la piel mientras aporta una sensación de confort inmediato.

Paso 2: Conecta con el cuerpo


Durante la ducha, dedica unos segundos a respirar profundo y sentir el agua sobre la piel. Este pequeño gesto ayuda a bajar el ritmo y a acompañar el proceso natural de recuperación.
Paso extra: Exfoliación

Solemos cuestionarnos cada cuánto es conveniente exfoliarnos. La realidad es que depende del producto que estés utilizando, pero lo ideal es añadirlo a tu rutina una o dos veces por semana (o cada que sientas que tu piel está pidiendo auxilio); y aunque es un extra, te aseguro que agradecerás esa suavidad que deja al terminar el baño.Una gran opción es el Dúo Exfoliante Multicapas Ekos Maracuyá, que elimina impurezas sin dejar de hidratar la piel.

Paso 3: Masajea y nutre

Al salir, aplicar un néctar hidratante corporal del mismo aroma ayuda a devolver la hidratación perdida, reducir el estrés cutáneo y a prolongar esa sensación de bienestar. Un masaje lento en brazos y piernas favorece la relajación y hace del cuidado corporal un momento consciente.

El cuidado también es parte del movimiento



Moverte, ejercitarte y disfrutar de tu cuerpo va de la mano con cuidarlo y permitirle recuperarse. Una buena rutina de baño es igual de importante que tu rutina de ejercicio, y parte del equilibrio que te permite seguir disfrutando del movimiento y continuar con la mejor energía.

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