Con 400 gramos de helado sabor a pan de muerto y una pieza del tradicional pan mexicano como decoración, el restaurante italiano de la Roma encuentra una manera muy propia de sumarse a una de las temporadas más esperadas del año.
Existen algunos antojos que anuncian la llegada del otoño y, en México, pocos son tan reconocibles como el pan de muerto. Cada año, panaderías, cafeterías y restaurantes encuentran nuevas formas de rendirle homenaje a este clásico de la temporada. En Marcello, el restaurante italiano de la colonia Roma, la tradición toma un camino distinto: se convierte en un enorme gelato que lleva el sabor del pan de muerto hasta la última cucharada.
La propuesta llama la atención desde que llega a la mesa. No se trata de una pequeña bola de helado para cerrar la comida, sino de una porción de 400 gramos de gelato sabor a pan de muerto, coronada con una pieza de pan de muerto que funciona como decoración y termina de darle personalidad al postre. Su tamaño es parte de la experiencia: es de esos platillos que difícilmente pasan desapercibidos y que invitan a detenerse antes de probarlos para apreciar cómo está presentado.
La idea también tiene algo de encuentro entre dos tradiciones. Por un lado, el gelato, asociado con la cultura gastronómica italiana; por el otro, el pan de muerto, uno de los grandes protagonistas de las mesas mexicanas durante octubre y noviembre. Marcello toma ambos referentes y los reúne en una propuesta de temporada que se aleja de la presentación habitual del pan acompañado de café y lo lleva al terreno de los postres fríos.
El resultado es una alternativa para quienes esperan esta época del año no solo por las celebraciones, sino también por todo lo que aparece en las cartas durante estas semanas. Porque, aunque el pan de muerto suele disfrutarse recién salido de la panadería o acompañado de una bebida caliente, su sabor también puede convertirse en punto de partida para otras preparaciones. En este caso, la apuesta está en trasladarlo a un gelato de gran formato, con una presentación pensada para convertirse en uno de los protagonistas de la mesa.
Ubicado en la colonia Roma, Marcello ha construido una propuesta alrededor de la cocina italiana, con pastas, pizzas y postres que forman parte de su identidad. La llegada de este gelato representa una manera de incorporarse a las tradiciones mexicanas sin dejar de lado el carácter italiano del restaurante: en lugar de reproducir el postre de siempre, lo toma como inspiración y lo presenta desde otra perspectiva.
Para quienes buscan nuevas recomendaciones gastronómicas durante la temporada de Día de Muertos, este gelato es una opción que vale la pena tener en el radar. Su tamaño lo convierte en un postre para compartir o disfrutar con calma, mientras que la pieza de pan de muerto en la parte superior hace que la propuesta sea tan llamativa a la vista como curiosa en su concepto.
Este otoño, Marcello demuestra que las tradiciones también pueden reinterpretarse desde la mesa. Y si el pan de muerto suele ser una de las señales más claras de que la temporada ya comenzó, en la Roma hay una nueva forma de encontrarlo: convertido en un gelato de 400 gramos que lleva la costumbre mexicana a una presentación inesperada.





