Coach presentó esta noche su colección Primavera 2027 en el centro de la ciudad de Nueva York. Con motivo del 85º aniversario de la casa, la pasarela reunió siluetas esbeltas y rectas, materiales desgastados por el uso y una sastrería refinada, junto con construcciones al revés, expresivos trabajos en piel y vestigios de una fiesta de cumpleaños.

“Para el 85º aniversario de Coach, estuve pensando en la memoria y en la manera en que las cosas familiares cambian a medida que convivimos con ellas”, afirmó Stuart Vevers, director creativo de Coach. “No quería hacer una retrospectiva. Tomamos ideas conocidas de Coach, las volteamos al revés, expusimos su construcción, las suavizamos y dejamos en ellas rastros de una celebración. Tener 85 años de historia nos da la confianza para mirar hacia adelante”.

La colección retoma arquetipos que han definido la visión de Vevers para Coach, entre ellos la gabardina, la chamarra de piel, el esmoquin, el vestido cortado al bies y la bota western. La sastrería presenta proporciones esbeltas y clásicas, con hombros definidos, mangas estrechas y pantalones que caen y se acumulan a la altura del tobillo. Las siluetas aportan una sensación de sofisticación más contenida a las referencias urbanas y contraculturales que han influido desde hace tiempo en el trabajo de Vevers.

Las prendas exteriores incluyen abrigos largos, blazers y gabardinas con construcciones al revés que dejan al descubierto sus forros y estructura interna. La suave piel napa, de grano sutil, aporta movimiento a las piezas, mientras que los bolsillos con cierre de boquilla hacen referencia a los herrajes presentes en la historia de los artículos de piel de Coach. Otras chamarras y gabardinas están confeccionadas en jersey grueso, teñido en prenda y deslavado por el sol. Este material brinda a la sastrería tradicional la suavidad de una sudadera antigua y entrañable.

Los vestidos y las faldas cortados al bies crean una línea continua a lo largo de la colección. Aparecen en telas de forro estampadas y reutilizadas, georgette reteñido, mezclilla reutilizada, lamé y lentejuelas; cada material aporta un carácter diferente a una misma silueta esencial. Las vistas expuestas, los bordes cortados y las puntadas decorativas visibles dejan al descubierto algunas partes del proceso de confección. A los vestidos, tops y prendas de abrigo se les pueden añadir mangas tejidas y de crochet, aportando a las piezas una sensación de improvisación.

La paleta comienza con gris paloma, café suave, negro, blanco y tonos naturales de piel, para después dar paso al azul bígaro, rosa empolvado, menta y acabados metálicos reflectantes. Las lentejuelas transitan de superficies en tonos café oscuro hacia colores pastel más suaves. Los elementos de noche aparecen a lo largo de toda la colección, permitiendo que la sastrería, la piel, el brillo y los vestidos cortados al bies se desplacen libremente entre el día y la noche.

El aniversario también está presente mediante la evocación de una fiesta que quizá ya ocurrió. La piel está frotada con láminas metálicas doradas y plateadas; el confeti se integra en las superficies de bolsas y zapatos, y la brillantina se mezcla con esmalte de uñas rojo para crear efectos agrietados y acabados a mano. Coronas, sombreros de fiesta puntiagudos, moños, regalos y tarjetas de cumpleaños se recrean en piel con la misma atención al detalle dedicada a las bolsas y prendas de abrigo de la casa.

La reutilización continúa formando parte del lenguaje constructivo y material de la colección. Prendas de piel y mezclilla de segunda mano se transforman en piezas nuevas, empleando materiales existentes en lugar de nuevos. Las telas de forro reutilizadas aparecen en prendas de sastrería al revés, vestidos, tops y pantalones, mientras que antiguos estuches de Coach se ensamblan para crear nuevas bolsas.

Los artículos de piel incluyen la nueva Turnlock Tote, inspirada en un diseño de Coach de 1970 y equipada con el herraje de cierre giratorio introducido por Bonnie Cashin, la primera diseñadora principal de la casa. Confeccionada en piel graneada y gamuza, la bolsa se presenta con láminas metálicas aplicadas y frotadas a mano, confeti, brillantina y tratamientos con esmalte de uñas. La Inside-Out Brooklyn revela la construcción interna de una de las siluetas recientes más reconocidas de Coach. La Tabby se reinventa con acabados decorativos inspirados en una fiesta y también como la Collage Tabby, que reúne una selección de estuches Coach vintage en una sola bolsa.

El calzado incluye el nuevo sneaker Hudson, con las proporciones estilizadas de un tenis de los años setenta, y una bota western de caña holgada confeccionada en piel de becerro. Los acabados metálicos desgastados, el confeti y los tratamientos con brillantina y esmalte de uñas aportan a los zapatos la sensación de ser piezas personalizadas y únicas.

La joyería se reduce a un pequeño grupo de objetos expresivos. Dijes de cristal inspirados en los prismas de los candelabros y en las cajas de los relojes Art Déco cuelgan de cordones de piel y se llevan como charms de collar. Un broche en forma de moño hace referencia al adorno colocado sobre un regalo envuelto. Los accesorios de piel incluyen coronas y sombreros de fiesta puntiagudos con borlas y pompones, regalos envueltos, tarjetas de cumpleaños, etiquetas de regalo y una serie de objetos cotidianos que podrían encontrarse dentro de una bolsa Coach, como lentes de sol, un periódico, una pluma, una postal, llaves y un silbato.

Antes de la presentación, los invitados ingresaron a un amplio espacio tenuemente iluminado y dispuesto con pequeñas mesas, donde pudieron leer las notas de la colección en carpetas forradas en piel, diseñadas para evocar los menús de un bar, mientras disfrutaban de vino espumoso o de un Coach 85, un coctel especial de aniversario preparado con ginebra Tanqueray.

La banda sonora comenzó con “Marz”, de John Grant, antes de dar paso a fragmentos de “Love Is the Message”, una de las primeras grabaciones de música disco de MFSB. La canción tiene una conexión particular con las influyentes fiestas neoyorquinas de David Mancuso, que comenzaron en su casa, ubicada en el número 647 de Broadway, el Día de San Valentín de 1970. La invitación a aquella primera reunión decía: “Love Saves the Day”. Mancuso, cuya esencia y estilo eran los de un anfitrión musical y no los de un DJ, creó un espacio inclusivo basado en el sonido, la comunidad y la experiencia compartida de bailar.

Para el final, las cortinas situadas detrás de la pasarela se elevaron y revelaron a estudiantes de instrumentos de cuerda de UpBeat NYC —una organización sin fines de lucro que ofrece educación musical gratuita a jóvenes del Bronx— interpretando “Love Is the Message” junto con saxofonistas y sobre una pista de acompañamiento. Cuando los modelos regresaron, se les unieron ocho bailarines de voguing dirigidos por Arturo Lyons. El confeti cayó sobre los modelos, músicos, bailarines e invitados, antes de que los artistas condujeran al público hacia el recién revelado Coach Club 85, donde continuó la celebración del aniversario.

Write A Comment